Cabernet Sauvignon PDF Imprimir E-mail

 

Es el cepaje número uno de los racimos tintos en el mundo. Integra, junto con el Merlot y el Cabernet Franc, la fórmula clásica de los grandes Bordeaux. Depara tintos elegantes, aristocráticos. De una juventud poco amable por sus taninos ásperos y una madurez más opulenta. Alcanza su plenitud recién después de mucho madurar en madera y añejarse en la botella. Eso ocurre, sobre todo, con los assemblages del Médoc, St. Estèphe o Listac: necesitan envejecer mínimo cinco o seis años en botella.

Cepaje muy necesitado de suelos secos, ascéticos y áridos. Por eso, aún cuando el Cabernet Sauvignon argentino crezca bien en todas las zonas vitícolas argentinas, es en los austeros pedregales de Luján de Cuyo, Perdriel, Lunlunta, Vistalba, Agrelo, donde alcanza su exelencia. Da, en general, tintos virtuosos, de una juventud menos áspera que en Francia, no tan predispuestas a estibajes largos. Actualmente, y esto vale para todas las uvas tintas, se puede tomar Cabernet argentinos bastante jóvenes, ya que, por cosecharse más tarde, en el justo momento de la madurez de las uvas, los taninos se vuelven más dulces.